Pareja · · 3 min de lectura
Deseo espontáneo y deseo receptivo: dos maneras de tener ganas
Solemos imaginar que el deseo debe aparecer solo, como algo evidente. Para muchas personas, sobre todo en una pareja asentada, funciona de otra manera, y es completamente normal.
Dos caminos hacia el deseo
En 2000, la médica Rosemary Basson propuso un modelo que se convirtió en referencia: en muchas mujeres, y no solo en ellas, el deseo no siempre precede a la intimidad, puede seguirla. Se empieza por las ganas de cercanía y de ternura, y la excitación y luego el deseo llegan por el camino. Se habla de deseo «receptivo», junto al deseo «espontáneo».
Cuando la pasión se apaga
Un estudio cualitativo entrevistó en profundidad a mujeres casadas cuyo deseo había disminuido. Lo explicaban menos por su pareja que por el día a día: la rutina, el exceso de familiaridad, los roles (madre o padre, gestión del hogar) que ocupan todo el espacio. Un estudio pequeño, pero que pone palabras a una experiencia frecuente.
Lo que cambia para vosotros
No «tener ganas» al principio no significa no desear al otro. Crear un contexto propicio, tiempo, calma, un momento preparado, deja espacio al deseo receptivo para aparecer, sin forzar nunca nada. Y si uno siente un deseo más bien espontáneo y el otro más bien receptivo, no es un problema: solo dos ritmos que conocer.
Fuentes
- Basson R. (2000). The female sexual response: a different model. Journal of Sex & Marital Therapy, 26(1), 51–65. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Sims K.E., Meana M. (2010). Why did passion wane? A qualitative study of married women's attributions for declines in desire. Journal of Sex & Marital Therapy, 36(4), 360–380. oasis.library.unlv.edu
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un médico o de un sexólogo, sobre todo si una bajada del deseo os preocupa. Los estudios citados no describen a cada persona.
Un ritmo elegido juntos, sorpresas por turnos, recordatorios discretos.