Pareja · · 3 min de lectura
Planificar la intimidad: ¿menos espontáneo, de verdad?
«Eso no se planea.» Suele ser la primera reacción ante la idea de planificar un momento íntimo. Sin embargo, entre el trabajo, los hijos y el cansancio, lo que no se prevé tiende a no llegar nunca.
La trampa de la agenda
Investigadoras en psicología del consumidor demostraron, en una serie de experimentos, que un ocio fijado a una hora precisa se vive un poco como una tarea: se espera con menos ganas y se disfruta algo menos. Sus estudios trataban del ocio en general, no de la intimidad, pero el mecanismo es elocuente.
La buena manera de prever
Los mismos estudios encontraron una solución sencilla: planificar de forma aproximada. Un ocio previsto para «el sábado por la noche» en lugar de «el sábado a las 21 h en punto» recuperaba todo su atractivo. Mantener el día y dejar el resto abierto conserva la sorpresa.
No es cuestión de frecuencia
Un gran estudio observó que el bienestar de las parejas aumenta con la frecuencia de los momentos íntimos hasta aproximadamente una vez por semana, y luego se estabiliza. Planificar no sirve para «hacer más», sino para proteger un tiempo que importa, al ritmo que elijáis juntos.
Fuentes
- Tonietto G.N., Malkoc S.A. (2016). The calendar mindset: scheduling takes the fun out and puts the work in. Journal of Marketing Research, 53(6), 922–936. doi.org
- Muise A., Schimmack U., Impett E.A. (2016). Sexual frequency predicts greater well-being, but more is not always better. Social Psychological and Personality Science, 7, 295–302. worlddatabaseofhappiness.eur.nl
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un profesional. Los estudios sobre la planificación trataban del ocio en general, y sus resultados no se aplican necesariamente a cada pareja.
Un ritmo elegido juntos, sorpresas por turnos, recordatorios discretos.